martes, 24 de febrero de 2009

EL DIVORCIO EN EL SALVADOR, UNA TRISTE REALIDAD

Me estremecio ver una noticia publicada en uno de nuestros periodicos salvadoreños en donde afirman que en El Salvador los casos de Divorcios se duplican en diez años

cito textualmente "De un promedio de 2,500 rupturas que se registraban anualmente hasta 1994, la cifra se elevó a 4,750 en 2004, a pesar de que el número de matrimonios se mantiene. Infidelidad, discordias y abusos llevan a la disolución de una de cada cuatro uniones en San Salvador"

Es lamentable ver como con el curso de los años se han incrementado los divorcios en nuestro pais, sobre todo cuando se sostiene que la "familia es la base fundamental de la sociedad" , entonces no hay que ser sabios para deducir que entre mas familias desintegradas tengamos en nuestra sociedad, la misma sera una sociedad desintegrada.

Las palabras y los votos hechos una vez en el altar quedan en el olvido; ya no hay deseos de estar junto a la otra persona "en la salud o la enfermedad, la riqueza o la pobreza; o hasta que la muerte nos separe". Nuestra sociedad esta cambiando, es triste admitirlo, pero lo esta haciendo para mal, ya no hay deseos de conservar los valores familiares, cada quien quiere buscar el bienestar propio y no el de la familia.

Es triste ver como cada ves mas las parejas optan por el divorcio, como la salida mas viable, facil y segura; cuando este deberia ser la ultima opcion que se debe tomar, en aras de brindar una proteccion al grupo familiar, y asi conservar la unidad del hogar.

Como padres debemos estar consientes que las decisiones que tomamos, no solo afectaran la vida conyugal, sino a nuestros pequeños hijos.

Recomiendo por lo tanto que antes de tomar el camino del DIVORCIO, tomemos el camino de dialogo y del entendimiento, hacer un examen previo para ver si es posible salvar un hogar y su unidad y no buscar el camino de la desintegracion. En caso que ya se hayan agotado estos recursos es viable buscar a un buen abogado de Divorcios, con el objetivo que el mismo se vuelva un mediador, conciliador entre las partes.